prostitutas en el quijote el reinado de las prostitutas

Trasnocha en ventas pobres, pero tiene algo que estima mucho: Sus diversiones son la conversación y la lectura. Las actividades posteriores de Cervantes nos son menos conocidas. Cuando la corte se traslada a Valladolid, a principios del siglo XVII, Cervantes se establece allí también, acompañado no de su mujer sino de su hermana y de otras parientes, costurera de nobles una de ellas.

Fue entonces cuando acabó y publicó la Primera Parte de Don Quijote. Contrario a lo que se cree, Cervantes no tuvo dificultad en publicar sus libros acabados, aunque no con las recompensas elevadas que quisiera haber percibido. Con la Primera Parte del Quijote en la calle, Cervantes ganó la primera entrega de la fama que siempre anhelaba, si bien como autor "festivo", es decir cómico. Acaba en unos pocos años las Novelas ejemplares , obra que le saca de la poco prestigiosa categoría de autor humorístico y le concede el aplauso general.

Entonces se le califica, por primera vez, de "honra y lustre de nuestra nación, admiración y envidia de las extrañas". Comienza a tener admiradores y seguidores, entre ellos Tirso y Góngora. Entonces, también, le es posible publicar una colección de sus comedias y entremeses que en la portada declara, en desafío, "nunca representados". Publica el Viaje del Parnaso , un poema de crítica literaria. Acaba apresuradamente la que considera su obra maestra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda , cuatro días antes de morir, y que publica, póstuma, su viuda.

Aparte de las comedias de cuyos manuscritos no disponía porque las había vendido, se habían publicado todas sus obras acabadas. Con pocas excepciones, los manuscritos de sus obras editadas y de las inacabadas se perdieron. Retrato verbal de Cervantes , del prólogo de las Novelas ejemplares , Madrid, Juan de la Cuesta, , fols. Lo demuestran tanto el cuidado que tuvo para proteger a su hija natural y a su mujer, como los avales que consiguió para poder trabajar con dinero de la corona.

También es notable su sentido de la responsabilidad del escritor a estimular al lector a vivir y obrar bien. Cervantes también era hablador, buen bebedor, asiduo de tabernas y jugador de naipes. Entre la gente sencilla Cervantes encontraba, a veces, verdaderos filósofos, personajes peculiares con quienes conversar y de quienes aprender con alegría.

Era la conversación, entonces, un medio de satisfacer su curiosidad insaciable, sus ganas de conocer y entender. Era sin duda un hombre de amistades. Ya mayor, como hemos dicho, tuvo admiradores y hasta seguidores. No tenemos noticia, sin embargo, de ninguna amistad suya de toda la vida, ninguna que sepamos haya sido íntima.

Tampoco tenemos noticia de una amistad femenina, y sus relaciones emocionales con su mujer y con Ana Franca, la madre de su hija, parecen haber sido parcas. Era un hombre rodeado de compañeros, pero al mismo tiempo solitario y callado, sin este "verdadero amigo", de toda la vida, tan apreciado en sus obras.

Otro medio de satisfacer su curiosidad era el viajar. Cervantes viajó mucho, y conocía Italia, Portugal, el imperio otomano, Barcelona y Andalucía. Lo que no podía viajar lo reemplazaba con la lectura. En sus propias palabras: Saber mucho, en un mundo en que la libertad de prensa no existiría hasta siglos después, era carga a veces dura. Quería una sociedad racional y por ello justa, y la que le tocó vivir visiblemente distaba mucho de serla.

Todas las almas son creadas iguales, recuerda el equitativo Cervantes, y cada uno es hijo de sus obras. Las obras de la corrupta aristocracia, cuando hacían otra cosa que entretenerse, no correspondían con su posición en la sociedad. Resultado de la venalidad de la aristocracia, nobleza y realeza es que su país, tan rico, iba a la ruina.

Como cualquier pensador de su tiempo, Cervantes disentía de varias posiciones oficiales de la iglesia. La abundancia de conventos y monasterios, ricos muchos de ellos, le parecía escandalosa.

Estaba, entonces, perplejo ante el gran problema religioso: La perspectiva tradicional de una vida eterna en el cielo no parece haberle satisfecho. Para permanecer vivo en la tierra el mejor remedio es la literatura. De los griegos desapareció su pintura completamente, junto con la mayor parte de su escultura y sus monumentos. También los historiadores, los científicos, hasta los filósofos son conocidos de pocos.

Pero el griego a quien conoce todavía toda persona culta es Homero. Ser autor de literatura ofrece la mejor defensa contra el olvido. Aquiles y Héctor por lo que hicieron, u Homero y Virgilio por lo que escribieron?

Por eso figurar en un libro -reproducirse en muchos ejemplares- debe haber sido para Cervantes, como para su héroe don Quijote, motivo de una enorme satisfacción.

Como primeras lecturas en la colección, recomendamos las siguientes "novelas". Esta novela, leída en castellano por Freud, contribuyó a la gestación de su teoría psicoanalítica. En publicó La Galatea , su primer libro, donde usó el recurso popular de los pastores para tratar problemas amorosos. Incluye una extensa defensa del papel benéfico, saludable y necesario del amor, y en el "Canto de Calíope", su primer trabajo de crítica literaria. Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia septentrional , una novela en la terminología actual, Cervantes la concibió como un poema épico en prosa.

Cervantes concibió el Persiles como su obra maestra: En contraste con Don Quijote , escrito para todos y en especial para el amplio vulgo que leía los libros de caballerías, el Persiles era una obra para los eruditos. La obra vuelve al tema del amor: Suponen los cervantistas que por el término "poeta" Cervantes quería decir versificador, aunque en otra ocasión también afirma, contradictoriamente, que la poesía puede escribirse en prosa.

Se han perdido muchos poemas de Cervantes, entre ellos muchos romances. La mitad de lo que sobrevive son poesías sueltas de circunstancias, poemas preliminares de los libros de sus amigos, por ejemplo. Otros poemas gozaron de cierta fama: Escribió un poema extenso, el Viaje del Parnaso.

Se trata de un libro de viajes imaginario. En él todos los poetas importantes de la época viajan en un barco hecho de versos la chusma romances, las jarcias seguidillas, etc. Cervantes fue desde joven un notable aficionado al teatro, y el drama fue una de sus preocupaciones durante toda su carrera literaria.

En la década de los 80, tuvo éxito como autor de comedias. Vendió y aparecieron en las tablas, nos dice, unas "veinte o treinta", y nos ofrece una lista: Pero las guardaba en una arca, y cuando consiguió fama como novelista, pudo por fin publicar ocho de ellas. Hallamos en ellas los mismos temas que en el Quijote. Son dramas breves, cómicos y críticos, en que sobresalen los tipos populares.

No acaba aquí el corpus literario de Cervantes. Discutía sus proyectos literarios en sus prólogos y dedicatorias, y menciona tres que escribía pero que no llegó a acabar. Sí nos dice que tenía casi acabados los dos otros. El primero es el "famoso Bernardo", que discutiremos adelante como su libro de caballerías, y también su Semanas del jardín.

De esta obra creo haber identificado una parte. También consta que escribió, por encargo, un reportaje de las fiestas celebradas en el nacimiento del hijo de Felipe III, que puede identificarse con un reportaje anónimo publicado en Hace poco tiempo me afirmó un profesor de instituto que no se podía enseñar el Quijote a los jóvenes. No lo entienden, me dijo, y explicado no les interesa. Tal aserción me entristeció. Pero se puede hacer que el libro responda a cualquier interés del alumno.

Esto supone que el alumno se interesa en algo. El motociclista, el astronauta aventurero, el policía y también el criminal heroico, descienden de don Quijote por línea recta de varón. Don Quijote es viejo, pero su temperamento es el de un joven. No es un padre de familia, sino un solitario enajenado, rodeado de mujeres que no le entienden.

Sale de su casa en busca de una vida diferente. Va a viajar y a ver su país, y a escuchar a todos los que tienen algo que contar. El país y el mundo padecen muchos males, y se necesitan tanto ideas como manos de obra para resolverlos.

Lo que falta en el gobierno es buena voluntad. En Don Quijote vemos también que las mujeres no tienen que quedarse en casa. Igual que los hombres, desean escaparse del control de sus padres y descubrir el mundo con sus propios ojos.

Quieren y pueden decidir sus propias vidas. El peligro particular de las mujeres, que no ha desaparecido en absoluto, es el embarazo. Don Quijote es un libro escrito lentamente, con pluma y tintero, y sus palabras han sido cuidadosamente escogidas y meditadas.

Recomiendo una lectura también lenta, dejando tiempo para saborear y reflexionar sobre lo leído. Si puedes, léelo, o haz que te lo lean, en voz alta. No por cierto, incluso no lo recomiendo para un primer encuentro. Puedes tomarlo y dejarlo, y saltar lo que no te guste. También, el libro arranca lentamente. Los episodios que recomiendo para el que lee Don Quijote por primera vez, son: En la Segunda Parte, desde el principio hasta el encuentro con los duques, en el capítulo II, En la Segunda Parte, el gobierno de Sancho 45, 47, , Y si el tiempo es realmente limitado, para una introducción brevísima, el encuentro con Maritornes en la venta I, 16 , y la Cueva de Montesinos II, Ahora bien, estas selecciones son algo irrepresentativas, como sería cualquier selección, por fragmentaria o subjetiva.

No se puede decir que uno conoce la obra bien, sin haberla leído en su totalidad. Tampoco se puede ser cervantista sin leer sus obras completas. Es un autor inagotable, sus obras -y Don Quijote en particular- son un "tesoro de contento y una mina de pasatiempos", en palabras del cura Pero Pérez en el capítulo 6 de la Primera Parte.

De tal manera me gusta su riquísimo lenguaje, sus observaciones y su manera de plantear los problemas que leería cualquiera de sus obras. Existen muchísimas ediciones del Quijote , tantas como para marear al lector o comprador. No hay grandes diferencias textuales entre las varias ediciones del Quijote: Algunas veces se nota una errata, pero pocas. En cuanto a las diferencias de bulto, como el variado tratamiento del robo del rucio de Sancho, presente en la segunda edición legítima pero falto en la primera, no hay una solución perfecta.

Ahora bien, para quien insista en tener un texto fidedigno para su estudio o para las citas, aun el acudir a uno de los varios facsímiles no es una solución perfecta.

Los facsímiles también defieren entre sí, reflejando diferentes momentos de la impresión de la edición primitiva. Es una obra urgentemente necesitada de reimpresión. Mucha gente ha leído y lee todavía Don Quijote en ediciones sin notas. Desde el primer cervantista, el benemérito inglés John Bowle, se ha creído necesario ofrecer al lector unas notas explicativas de las alusiones en el libro, muchas de las cuales se refieren a libros, personas o temas olvidados. Hay mayor diversidad entre las ediciones anotadas que entre las no anotadas.

Con todo, sigo echando de menos dos características de la antigua edición de Riquer, la conocidísima de la Editorial Juventud, infinitas veces reimpresa: Para una edición de consulta, o una compra cara, recomiendo la "nueva edición crítica" de Rodríguez Marín Madrid: Otra posibilidad es la de Vicente Gaos Madrid: Gredos, , aunque no es, ni por mucho, tan exhaustiva ni al día como su lujoso formato sugiere.

Para quien tiene acceso a una buena biblioteca, todavía conserva su interés y utilidad la gran edición anotada de Diego Clemencín , reimpresa en , con índices parciales de las notas, por Editorial Castilla. He mencionado algunas ediciones con índices de las notas y una edición, la vieja de Riquer, con índice de la obra misma. Aunque le hubiera encantado saber que alcanzaría la fama perpetua de Homero o Virgilio, Cervantes escribía para lectores de su tiempo y no para nosotros.

Su novela supone unos puntos de vista, unas bases culturales que ya no recibimos en la niñez. Por ejemplo, el lector para quien Cervantes escribía leía libros de caballerías, o al menos conocía cómo eran. Estos libros han muerto, debido en parte significativa al mismo Cervantes. Por ello, este aspecto del Quijote suele entenderse mal.

Pero debido a la evolución social y literaria desde el siglo XVII, a ciertas contradicciones dentro de la obra y también al tropel de criticastros que rodea cualquier obra maestra, ha surgido una tremenda controversia sobre la interpretación del Quijote.

Por decirlo con otras palabras, Don Quijote es una obra que ahora precisa de unos datos externos para su interpretación. Estos datos los obtenemos en primer lugar del estudio de los libros de caballerías, que son el punto de partida del Quijote y la lectura favorita de su protagonista.

También se hallan en otras obras literarias y culturales, en documentos y en especial en las otras obras de Cervantes, por lo general menos susceptibles de interpretaciones conflictivas. Para Cervantes, la literatura en la cual incluiría, si viviera hoy, el cine y la televisión es importantísima.

Nos divierte, y al hombre le hacen falta legítimas y sanas diversiones: La lectura nos cambia. Importa, entonces, leer correctamente, leer o ver en el escenario o la pantalla obras que nos transformen de un modo positivo. Comparten la responsabilidad el lector, el autor y los editores y productores teatrales. En el caso de lectores torpes, que no saben distinguir entre literatura buena y mala, la responsabilidad autorial y editorial es doble.

El término "verdadero" tiene dos significados. Cervantes tenía mucho respeto para la historia, y tiene que haberla leído extensamente. Pero la historia tiene un defecto.

Para ser verdadera, tiene que contar las imperfecciones así como las virtudes. La historia puede facilitar muy malos ejemplos. También, hay menos libertad para el historiador que para el novelista, y menos rendimiento en cuanto al prestigio o fama. Aunque el tema de su cuadro o novela sea ficticio, todavía puede ser verdadero. También puede ser verdadera en el sentido de presentar una verdad moral. Que fuera mala estéticamente, desproporcionada y mal escrita, era lo de menos.

Era mentirosa, y no sólo en el sentido de no ser histórica. Para el colmo, esta literatura mentirosa, que pudiera haber sido honra de la nación, afirmaba descaradamente su veracidad, engañando activamente a los lectores. El tema aparece al principio y fin de las dos partes. Hay, por cierto, unas alabanzas de los libros de caballerías en Don Quijote , pero hay de tener en cuenta quien los alaba. El problema mayor no es reconciliar un ataque con los elogios contenidos en la obra, sino con el hondo conocimiento que Cervantes tenía de estos libros tan abominables en su propia opinión.

Recordemos que mientras el Persiles se dirige al iniciado, Don Quijote fue escrito para el vulgo, una enorme clase intelectual, inferior en sabiduría a la a que pertenecía su autor. Para esta gente, los libros de caballerías son peligrosísimos, pues presentan gustosas relaciones sexuales sin enseñar sus riesgos. Entre sus desastrosas consecuencias figuran mujeres y niños abandonados. Los contados sabios y discretos que los leen durante horas ociosas, los toman por lo que son: Pueden divertir, y una cierta pérdida de tiempo es estimulante y saludable.

No hay, entonces, problema en aceptar lo que el conocimiento detallado de dichos libros sugiere: Ya que estos libros representan el tema declarado de Don Quijote , la lectura favorita de su protagonista y durante alguna época lectura frecuente de su autor, merecen nuestra examinación.

Si nos resulta necesario para fines taxonímicos, podemos aplicar el término "novela" a obras del Siglo de Oro, caballerescas u otras.

Dicho sea de paso, Cervantes tampoco dispuso del término "romance" en el sentido inglés que comienza a emplearse en castellano: Los libros de caballerías sí pertenecen a la moderna categoría de "romance", pero para Cervantes no existió esta categoría. Los términos genéricos de que disponía eran contados: Las inexactitudes de los manuales y antologías, en cuanto a materia caballeresca, son extraordinarias, y llegan incluso a verdaderos despistes. Desde el siglo XIX la presentación de estos libros ha sido manipulada para fines regionalistas o político-culturales.

En él Cervantes nombra a muchos libros: El caballero del Febo , autor de un soneto preliminar a don Quijote, cuya historia se llama el Espejo de príncipes y caballeros.

También se mencionan Belianís de Grecia , Cirongilio de Tracia, Felixmarte de Hircania, Olivante de Laura, Tablante de Ricamonte, y Tirante el blanco , y hay alusiones a otros libros cuyos títulos no aparecen. Los títulos, como se ve, suelen contener el nombre y la patria del protagonista.

Imagen de la exposición celebrada en la Biblioteca Nacional de Madrid con motivo del aniversario del nacimiento de Cervantes Cervantes. Estos libros mencionados forman un conjunto consistente. Casi todos son castellanos y escritos en el siglo dieciséis.

Las ediciones conocidas se fechan entre y , aunque sabemos que la edición de Amadís de no fue la primera. Los autores de los libros castellanos nombrados arriba tampoco podían conocer sus obras, y el influjo de Chrétien sobre ellos, si innegable, es remoto e indirecto. No sobreviven muchos ejemplares de los largos libros de caballerías castellanos. O se deshicieron por el continuo uso o fueron desechados como sin valor. No ha nacido nadie desde Cervantes que haya leído todos estos libros.

Quien lo hiciera tendría que vivir sin otras diversiones y estudios. Dedicarse a recrear las lecturas de un lector constante de hace cuatro siglos, despreciando la literatura moderna, es algo que el propio Cervantes sería el primero en desaconsejar. Ya que son extensos y poco accesibles, pero al mismo tiempo primordiales para el correcto entendimiento del Quijote , los examinaremos con cierto detalle. Los libros de caballerías españoles contienen biografías de héroes de siglos anteriores.

De sangre real, por peripecias diversas viven separados de sus padres desde la niñez. Haciéndose armar caballeros, andan por el mundo son caballeros andantes , y encuentran aventuras. Su campo es preferiblemente lugares exóticos de la Europa oriental y Asia Tracia, Hircania, Trapisonda , aunque hay también aventuras inglesas y norafricanas. Raramente aparece un tema o figura española. Pueden o no tener un escudero, pero suelen viajar con amigos. Al caballero andante le gusta la floresta y la vida libre, pero aborrece la soledad.

Las aventuras pueden propiciarse por el socorro a gentes necesitadas urgentemente de su ayuda: Algunas veces el caballero tiene que luchar con fieras o visiones diabólicas elaboradas por malvados. Los caballeros andantes propagan con sus armas la religión cristiana.

Participan en torneos y ganan atención femenina. No es rara la vicisitud de un personaje preso muchos años por encantamiento. Al final, llegan a conocer su verdadera identidad, a casarse y a ser coronados. Entonces tienen que quedarse en la corte para desempeñar sus responsabilidades, pero engendran hijos que repiten el ciclo.

Lo malo es que estos héroes de siglos anteriores son falsos. Sus hechos, sus reinos, sus problemas políticos, sus historiadores, cronistas y traductores son completamente fabulosos. Agravando su falsedad, se presentan los libros de caballerías no como obras ficticias, como novelas, sino como obras completamente históricas. Éste es el sentido del término "libro" del "libro de caballerías": Los libros de caballerías se presentan como traducciones recientes del griego u otra lengua extranjera.

Los autores se deshacen en buscar recursos para engañar al lector en este aspecto. Aparecen fingidos historiadores y cronistas. Narran los autores sus ficticios descubrimientos de los manuscritos enterrados. Escriben prólogos en nombre del supuesto traductor. No son históricos, pero proclaman serlo a voces. No puedo recomendar la lectura de estos libros de caballerías sino al que quiere reconstruir el contexto intelectual y espiritual del siglo XVI. Contienen palacios fabulosos, magia y encantamientos, viajes, reencuentros, batallas y torneos.

A veces divierten y hay alguna que otra escena interesante, pero como sugiere el canónigo de Toledo en el capítulo I, 47 del Quijote , la diversión es pasajera. También hay pocas escenas o citas que permanezcan indelebles en la memoria.

Cervantes diría lo mismo. Ahora bien, la reconstrucción del paisaje intelectual y espiritual del siglo XVI es un proyecto importante muy lejos de estar acabado, y bien puede justificar exploraciones caballerescas. Hay un autor y un libro que no encajan bien con esta condena.

Para evitar que leamos sus obras Cervantes las calificó en Don Quijote I, 1 de imposibles de leer e ideales para perder el juicio. No son nada ilegibles y creo que Cervantes las describió de esta manera para evitar el contacto del lector con unas obras eróticas.

Condenar unas obras por eróticas sería simplemente atraer los lectores a ellas. Cervantes, quien manejaba exclusivamente la traducción castellana, no pudo saber que Tirante el blanco fuera valenciano ni del siglo XV, pues estos datos faltan en la traducción. Lo celebra como una obra cómica, sea sin propósito de serla, en un mundo que carecía de dichas obras: Como obra humorística, contiene "un tesoro de contento y una mina de pasatiempos", y sirvió de modelo para el humor del Quijote.

Estos libros eran extensos y caros. Al principio del siglo XVI, eran lectura de la nobleza y de la clase media alta. Inspiraban a Loyola y a Santa Teresa, como también a varios exploradores y conquistadores del Nuevo Mundo. Durante el reinado de Carlos V , los libros de caballerías disfrutaban del apoyo real.

Siguiendo el modelo real, los cortesanos y la alta nobleza castellana también leían los libros de caballerías. Excepción importante es el príncipe Felipe II, nada proclive a las lecturas entretenidas. Los leían porque ofrecían una distracción a la monotonía de sus vidas, presentando una visión liberadora de huida, de escape de las presiones de la soledad. Eran libros de viajes imaginarios, emprendidos a solas o con amigos escogidos. En un mundo sin películas ni televisión, entonces, ofrecían una oportunidad de conocer otros paisajes y maravillas.

Poco importaba si las maravillas eran verdaderas o no, había tantas recién descubiertas, y tanto exotismo asociado con Granada, Turquía y América, que se daba por sentado que existían maravillas desconocidas en otras partes del mundo.

Lo que no provocaban dichos libros era el oficio de pensar. La vida es una aventura tras otra; con tiempo y paciencia se logra siempre la victoria; el bien triunfa y abundan los cuerpos hermosos y su gozoso retozar. Aquellos que carecían de medios para adquirir un libro de caballerías, y no tenían acceso a la lectura de uno de ellos, estaban abastecidos de romances caballerescos.

Al principio de Don Quijote y en el retablo de Maese Pedro vemos cómo dichos romances también son nocivos. Es verosímil, entonces, que en Don Quijote todas las clases sociales lean libros de caballerías. Cervantes no era, con mucho, el primero en oponerse a dichos libros.

Al contrario, fueron objeto de una serie ininterrumpida de ataques a través del siglo XVI. Los escritores moralistas y los padres de familia pedían insistentemente su prohibición. Señalaban sobre todo su sensualidad y su presentación favorable de las relaciones sexuales prematrimoniales. Recurso frecuente de los libros de caballerías que sacaba de quicio a dichos padres y curas era el matrimonio secreto: Cervantes no compartía la oposición teórica de la Iglesia a la sexualidad, ni concebía la virginidad como un estado superior.

Pero se preocupaba ante el problema real de las mujeres y niños desamparados. Hasta aquí Cervantes y los escritores moralistas estaban de acuerdo. Pero Cervantes añade otra crítica: Ninguno de ellos se ubica en territorio español.

Ninguno celebra una hazaña o un héroe españoles, y con sus mentiras hacían que la verdadera caballería española, las auténticas hazañas y héroes, se menospreciaran. Glorificaban mendaz y exageradamente las glorias de extranjeros inexistentes, dando preferencia a los franceses.

La "Gaula" de Amadís se entendía como "Francia". Las falsas hazañas de los franceses, de las cuales también hay muchas en el Orlando furioso , ofendían enormemente a Cervantes.

La exportación de los libros de caballerías a América, para evitar el "contagio" de los supuestamente puros indígenas, se prohibía desde , aunque los registros de barcos constatan que llegaban cajas enteras de este contrabando.

Pero con el retiro de Carlos V en , los libros de caballerías perdieron su promotor y protector en la corte. Durante el reinado de su hijo, el asceta Felipe II, hubo una serie de medidas para controlar y desestimular la circulación de los libros. Las nuevas obras tenían que publicarse fuera de Castilla, y dentro de ella sólo se reimprimían textos ya editados. Aun entonces se excluían las obras del rijoso Feliciano de Silva, y hubo unos extensos períodos secos, sin edición alguna, que tienen que reflejar actitudes oficiales.

Estas medidas no gozaron del éxito deseado, y concedieron a los libros de caballerías la imantada atracción de lo prohibido. Una segunda medida era la publicación de lectura sustitutiva. El Libro del passo honroso de Fray Juan de Pineda fue un auténtico, aunque libresco, incidente caballeresco. Por extraño que parezca hoy, De los nombres de Cristo de Fray Luis de León y La conversión de la Magdalena de Malón de Chaide se escribieron para los lectores de libros de caballerías.

También había libros de caballerías a lo divino , en los cuales historias bíblicas o alegorías religiosas se contaron en forma caballeresca. Estos libros gustaron poco a los lectores de los libros de caballerías, y tampoco consiguieron erradicar el interés hacia los mismos.

Se trata de Policisne de Boecia , un libro sin gran interés intrínseco, pero que muestra el renovado interés en dichos libros en el momento de componer Don Quijote.

Lo confirman los comentarios de la vida cortesana: Nuevamente libres de restricciones, cabía la posibilidad de un renacimiento de su antiguo fulgor. Para el experto canónigo de Toledo, el género ofrece un gran potencial desaprovechado. Como escribió el cortesano Luis Zapata, un autor a quien Cervantes leyó cuidadosamente, "una higa para todos los golpes que fingen de Amadís y los fieros hechos de los gigantes, si hubiese en España quien los de los españoles celebrase".

Afortunadamente, a Cervantes le gustaba discutir sus proyectos. La obra descrita por el canónigo puede con confianza identificarse con uno de ellos, nombrado en la dedicatoria del Persiles. Se trata del "famoso Bernardo ", del cual no le quedaban en el alma, dice, sino "ciertas reliquias y asomos". No había necesidad de pedir ayuda a Francia, como en efecto hizo el histórico rey Alfonso II.

Ésta fue una orden militar medieval que existía en época de Cervantes, aunque ya era meramente honorífica. Los escuetos datos que ofrecieron los historiadores sobre Bernardo del Carpio todavía dejaron ancho campo para que el autor hiciera gala de sus conocimientos y capacidades. El canónigo, cuyo proyecto también quedó truncado, ofrece una explicación: Desconfiaba Cervantes del juicio de éste, vistas sus nada exigentes reacciones a la -en teoría- deficiente comedia de Lope.

Hay otra posible explicación que no se encuentra en los textos de Cervantes, pero que los datos externos sugieren. Fue precisamente en aquel momento cuando los historiadores españoles comenzaron a darse cuenta de que no había existido Bernardo, que él era tan mítico como Amadís. Poca mejora representaría en lo verídico un libro dedicado a las caballerías imaginarias de este héroe apócrifo.

Don Quijote representa un nuevo intento de Cervantes de atacar los libros de caballerías. El "Entremés de los romances", supuesto modelo para Don Quijote , es posterior a él. Los lectores urgían de instrucción para poder entender los que se publicaban, para distinguir entre las obras históricas y las que, o abierta o sutilmente, presentaban fantasías.

Incluso el concepto de ficción, de obras "mentirosas" que se recibían como tales, para mero entretenimiento, sin querer engañar a nadie, precisaba de explicación. Los ignorantes lectores de los libros de caballerías no leerían una discusión de los defectos del género, ni lectura alternativa, histórica o religiosa.

Para atraerlos, habría que escribir el libro de su gusto, un libro de caballerías. Aunque nosotros podemos calificar a Don Quijote de "primera novela moderna", y tenemos completo derecho a hacerlo, para Cervantes y sus primeros lectores no existía esta noción genérica en el sentido en que usamos el término.

Para ellos Don Quijote es, genéricamente, un libro de caballerías que sigue en muchos aspectos su patrón. Es la historia de un caballero andante, quien anda por el mundo en busca de aventuras, cuya historia la escribe un sabio. Ahora bien, todo esto es una burla, y Don Quijote es un libro de caballerías burlesco. La Primera Parte de Don Quijote es una burla, es decir un ataque en clave de humor, dirigido a los libros de caballerías. Cervantes los ridiculizó para que sus lectores dejaran de leerlos, o al menos de creerlos.

Muy posiblemente Cervantes pensaba que la destrucción de los libros de caballerías mentirosos permitiría la publicación de libros de caballerías verdaderos, entre ellos su Bernardo o una historia caballeresca de don Juan de Austria, brillante héroe de la batalla de Lepanto. El Don Quijote , I, que el editor Francisco de Robles publicó en , se burla de las convenciones de los libros de caballerías, mostrando como el mundo que pintan es caduco, cuando no falso completamente.

En los libros de caballerías españoles, el protagonista es un joven y hermoso hijo de rey. Su abolengo y las circunstancias de su nacimiento se describen cuidadosa y detalladamente. En cambio, Don Quijote -sólo al final identificado como Alonso Quijano- es un hombre sin historia, un hijo de nadie. Una antítesis de héroe, es feo y viejo, con armas herrumbrosas y un flaco rocín por montura.

Un caballero auténtico debería evitar manchas a toda costa. Como distracción a la monotonía de su vida lugareña, don Quijote ha reunido una excelente biblioteca.

Se aficiona a los libros de caballerías, y ha pensado seriamente en escribir una continuación de Belianís de Grecia. Su lectura le atrae tanto que vende tierras para costearlos.

Trasnocha en su lectura, y por falta de sueño se le seca el cerebro y pierde el juicio, llegando a creer verdaderas todas las mentiras contadas en sus libros caballerescos. De esta locura arranca todo el libro. El manchego pierde el contacto con la realidad y cree que sucedió todo lo que pintan los libros. Para remediar los males de su país, y no menos para conseguir la inmortalidad de los famosos caballeros, decide resucitar la "ya casi muerta" caballería andante.

Como preparación, don Quijote se esfuerza en escoger su nombre, el de su caballo y el de su dama. Es cómica su exagerada meditación sobre el tema. Don Quijote, un viejo impotente sin interés en casarse, no conoce a ninguna otra mujer disponible. Proveído con exagerado cuidado de nombre, dama, caballo y armas, don Quijote, como el típico héroe de los libros de caballerías, sale de casa a escondidas, de madrugada I, 2. Llega a una venta y cree que es un castillo. Pide ser armado caballero, y el ventero socarrón le inviste como tal en una ceremonia de chirigota en la que una ramera le ciñe la espada I, 3.

Al día siguiente encuentra al pastorcico Andrés, a quien su amo pega I, 4. Don Quijote intenta ayudar al aparentemente menesteroso joven, pero no toma en cuenta, a pesar de la observación de Andrés, que el amo no es caballero y miente sobre sus futuras acciones. Les prohíbe el paso si no confiesan, sin verla, la belleza de su señora Dulcinea. Tras unas palabras burlonas de los mercaderes y un ataque del colérico protagonista, éste acaba maltrecho y rodando por el suelo I, 4.

Un vecino lleva a don Quijote a su lugar. Sus amigos el cura y el barbero, espantados ante el efecto que tuvieron en él sus malsanos aunque amados libros de caballerías, saquean su biblioteca y hacen una hoguera con el contenido caballeresco de ella. Salvan de la quema unos pocos libros, como Amadís de Gaula y Tirante el blanco I, 6. Don Quijote y Sancho. Don Quijote de la Mancha , Edimat Libros, , p.

Las posibilidades del monólogo le resultaron limitadas a Cervantes, y don Quijote se busca un escudero, es decir un asistente y compañero. En vez del joven aprendiz de caballero, tal como aparecía en los libros de caballerías, recluta como escudero a un labrador gordo, glotón, bebedor, lascivo y motivado por el eventual lucro de las aventuras. Éste le promete, con término arcaizante, una ínsula isla para gobernar. Le explica que no se alojan en un castillo I, 15 , que los molinos de viento no son gigantes I, 8 y que los rebaños de ovejas no son ejércitos de soldados I, Al final del capítulo I, 8, Cervantes se burla de un defecto estructural de los libros de caballerías.

Dichos libros solían acabar inconclusos, sin completar la acción ni resolver los problemas creados en sus mundos. Al contrario, finalizaban bruscamente en medio de una escena, para cuyo desenlace el lector tendría que esperar y adquirir la continuación. El recurso, admirable desde un punto de vista comercial e imitado incluso en numerosos cortometrajes de las primeras décadas del cine, revelaba mejor que nada que los autores perseguían fundamentalmente el lucro, postergando para un lugar segundón el arte.

Es, naturalmente, lo contrario de lo que debe hacer el artista genuino. Cervantes lleva este recurso a un extremo ridículo. El tomo que hoy conocemos como la Primera Parte de Don Quijote estaba dividido en cuatro partes. La primitiva "Primera Parte" los primeros ocho capítulos se acaba repentinamente, permaneciendo don Quijote y un vizcaíno con las espadas en alto, preparados para descargar tremendos golpes. Continuando la burla, Cervantes finge haber encontrado la continuación en un lugar insólito.

Los supuestos manuscritos de las historias de Belianís de Grecia, Cirongilio de Tracia y otros héroes del género fingían haber sido recuperados en Asia o en el este de Europa, donde habían sido cuidadosa y honradamente conservados. La continuación de la historia de don Quijote la encuentra "Cervantes" a la venta como papel viejo en el mercado de Toledo I, 9. Es una lección sumamente valiosa. El texto comunica que tanto Cide Hamete como el traductor comentan o alteran la obra.

El recurso que se explica al lector ingenuo es, entonces, el narrador informal o infidente. No todo lo que refieren los libros es cierto, al contrario de lo que cree un ignorante ventero en el capítulo I, Los textos pueden manipularse. Hay que ser un lector inteligente. Continuamos con una serie de aventuras que no vamos a adelantar, dejando que las saborees. Tan a menudo usa un lenguaje arcaico, entre otras cosas sustituyendo una f inicial por una h fermosura , que algunos de los que encuentra no le entienden.

Pasa la noche en una venta, y piensa que la Maritornes, meretriz feísima, es una hermosa princesa enamorada de él I, Unos rebaños de ovejas los toma por ejércitos de caballeros famosos I, Se topa con unos galeotes, criminales condenados a remar en las galeras del rey, y tras oír sus pintorescas confesiones pone a dichos "menesterosos" en libertad, pidiendo que lleven su cadena como testimonio a su dama Dulcinea del Toboso, cosa que los galeotes se niegan a hacer I, Tiene que esconderse de la justicia en la Sierra Morena.

Carta de don Quijote a Dulcinea capítulo I, Éste encuentra al cura y barbero de su lugar, que buscan a don Quijote para llevarle a su casa y curarle de su manía. Se valen de una estratagema caballeresca: Encuentran a una Dorotea, quien se encarga del papel de doncella I, 29 , y el grupo lleva a don Quijote otra vez a la venta. Hacen mofa de él las sinvergüenzas hembras de la venta I, La identidad del objeto si es bacía o yelmo ha sido tema de discusiones entre don Quijote y Sancho.

Para asegurarse contra su posible huida, sus amigos le encierran dentro de una jaula. La colocan encima de un carro de bueyes, y salen para el pueblo. En el camino encuentran al Canónigo de Toledo ya mencionado, con quien don Quijote mantiene una larga discusión sobre los libros de caballerías, la comedia y la historia I, Cuando le dejan salir para hacer su necesidad, ataca a unos disciplinantes que llevan una imagen de la virgen María a una ermita I, Llegan a la aldea y acuestan a don Quijote en su cama.

Una tarde, mientras don Quijote duerme, la "Novela del curioso impertinente" es leída en voz alta a los presentes en una venta I, Se trata de la historia de dos íntimos amigos, uno de los cuales se casa. Aunque éste tiene una mujer buena y fiel, quiere la prueba de su fidelidad, y pide a su amigo que intente seducirla. El amigo primero se resiste pero ante la insistencia de su amigo accede, con consecuencias desastrosas para todos.

Otros cuentos los desgranan sus propios protagonistas. También aparece Dorotea, seducida y abandonada por Fernando, a quien busca. Los problemas de Dorotea y Cardenio demuestran otros efectos negativos de los libros de caballerías de los que son lectores.

No acaban allí estas historias incorporadas en la obra. Don Quijote y Sancho encuentran unos cabreros que acuden al entierro de Grisóstomo, un rico que se metió de pastor por amor de la bella y esquiva Marcela I, Un joven se ha escapado de casa de su padre rico y se hace mozo de mulas, por amor de la menos noble Clara I, Desde la publicación de Don Quijote en se ha discutido la inclusión de estos materiales ajenos a don Quijote y Sancho, algunos sin duda de factura anterior.

La "Novela del curioso impertinente", una obra de ficción contenida en otra, sirve para aumentar la ilusión de realismo de Don Quijote. Hombre y mujer deben quererse; la mujer suelta y hermosa es un peligro, llevando tras sí, quiera o no, a los jóvenes. Es necesario tener mucho cuidado al tomar esposo, y la mujer y sus eventuales hijos necesitan la protección legal del casamiento antes de entregarse. El hombre debe confiar en la mujer buena. Estas lecciones, dirigidas a los lectores de los libros de caballerías que Cervantes quería captar y educar, son especialmente necesarias dadas las malas enseñanzas de dichos libros.

El mismo don Quijote se interesa por los libros de caballerías, algunos con matices eróticos, en parte porque le falta una relación íntima con una mujer. Las teme y las rechaza, y no tiene interés en casarse y sentar cabeza.

Prefiere su fantasía de una mujer perfecta aunque inexistente. Los libros de caballerías le agudizan esta fantasía. Si así no fuera, no tendría tanto interés en pasear con don Quijote, ni sentiría el gran entusiasmo que demuestra por Aldonza Lorenzo.

Sancho pronto se da cuenta de la locura de su amo. El dolor en las espaldas, los malos efectos que le producen una medicina preparada por don Quijote, ser echado al aire en una manta como un perro, le convencen de que la visión caballeresca del mundo que le relata su amo no corresponde a la realidad. Para protegerse y para proteger a su amo de futuros daños, Sancho explica a don Quijote que percibe el mundo erróneamente. Don Quijote echa mano del encantamiento, de mano de un mago enemigo, para explicar sus contratiempos.

El encantador, de quien hay constancia en la Biblia Exodo , 7 como también en los libros de caballerías, podía hacer que una cosa pareciera otra. Razonamiento de Sancho capítulo I, Si tienes funciones corporales, explica Sancho a don Quijote, no puedes estar encantado.

Pero la locura de don Quijote resiste a estos argumentos. No hay, en efecto, manera de hacer consciente a un loco de su locura. Consecuencia de su fracaso es que Sancho, otra vez para protegerse y para proteger a su amo, comienza a desobedecerle y a intervenir en la historia. Ata las patas del caballo I, 20 , o inventa libre y ridículamente descripciones de su imposible visita a Dulcinea I, Esta invención llega a su clímax en la Segunda Parte cuando Sancho explica a don Quijote que una aldeana maloliente es Dulcinea encantada II, Si Sancho no puede convencer a don Quijote de lo que ve, tampoco tiene don Quijote recurso cuando Sancho se vale de piadosas mentiras.

La Primera Parte de Don Quijote no se presentó ni fue conocida como tal; fue publicada como una obra completa. La promesa de una continuación con que acabó era mera declaración formal y apenas significaba nada.

Nadie, ni el propio Cervantes, sabía si se escribiría una continuación, ni se pensaba mucho en esta posibilidad. Su división en cuatro partes, desgraciadamente suprimida en varias ediciones modernas, apoyaba esta impresión de obra completa. Durante diez años, referirse a Don Quijote era referirse a la Primera Parte. La obra que Francisco de Robles publicó en tuvo un éxito que le sorprendió tanto como al autor. Era, durante unos meses, el libro de que se hablaba en la corte.

Lo leyó el mismísimo rey. Fueron impresas cinco ediciones en , y hasta se pirateaba: Pronto se traducía al inglés, italiano y francés. Cervantes podía estar satisfecho. Se decidiría a escribir una continuación.

No se conserva la venta por parte del autor Cervantes de su derecho a publicar el texto, el "privilegio" del rey, pero la industria del libro en el Siglo de Oro ha sido bien estudiada, y nos han llegado las ventas de los privilegios de La Galatea y las Novelas ejemplares.

Cervantes habría recibido unos 1. Los mecenas o nobles a quienes se dedicaron libros solían gratificar a los autores por esta honra. Aparte del aspecto económico, el éxito de la Primera Parte de Don Quijote le ayudó en su carrera como escritor. Cuando acabó sus Novelas ejemplares las pudo publicar inmediatamente, y le fue posible también mejorar de mecenas.

De golpe Cervantes reforzó la ficción de la Primera Parte de ser genuina, pues sólo personajes históricos podrían discutir una obra que trataba de ellos. Los personajes de una novela, para quienes el autor es dios, no pueden tener conciencia de ser sujetos de ella. Al incorporar la Primera Parte dentro de la Segunda, Cervantes avanza el concepto "novela" rompiendo con lo que había sido un principio narrativo. En estos primeros capítulos vemos a los personajes y tras ellos a Cervantes ufanos y satisfechos.

La Primera Parte ha sido un gran éxito, reeditada incluso fuera de Castilla. Cervantes ha querido ser lo que ya es: Es de suponer que la decisión de continuar Don Quijote refleja este inesperado éxito. La Primera Parte no sólo fue un éxito, fue comentada por muchas personas, y Cervantes repasa estos comentarios. En la Segunda Parte responde de varias maneras a ellos. Había quien creyó que Sancho era demasiado crédulo en creer en la ínsula prometida por su señor. Las "novelas sueltas y pegadizas" de la Primera Parte desaparecen, sustituyéndolas episodios novelescos basados en los mismos don Quijote y Sancho, y haciendo de las novelas otro libro.

Sancho ya ve que su amo ha merecido ser tema de un libro, que le incluye a él también y ha dado gusto. Sancho queda muy impresionado. Don Quijote y Sancho, unidos al principio por interés, comienzan a quererse. Aunque no tienen completa confianza entre sí, son conscientes de formar una pareja. El afecto entre los dos llega en la Segunda Parte al amor, aunque sin asomo de sexualidad.

Cuando se separan se entristecen. Son inseparables hasta la muerte. Don Quijote y Sancho llegan no sólo a quererse sino también a parecerse. Don Quijote paulatinamente ve las cosas como son, deja de destruir, cobra dignidad y se impone a las personas que le rodean por su personalidad, idealismo, sabiduría y dotes retóricas.

En la Primera Parte comenzaron estas evoluciones, pero se agudizan en la Segunda. Su amor para Dulcinea deja de ser ridículo para convertirse en espiritual. Para dar buen comienzo a su nueva salida, don Quijote decide visitar el Toboso para recibir la bendición de Dulcinea.

Cuando no pueden encontrar su supuesto palacio, Sancho se vale de una de las estratagemas de su amo para salir del paso. Inventa que una maloliente villana de Sayago, montada en burra, es Dulcinea encantada II, Este "descubrimiento" es motivo de gran pesar para don Quijote, y su deseo de desencantar a Dulcinea se hace tema central de la Segunda Parte.

En la Segunda Parte hay un importante personaje nuevo: Sansón Carrasco, recién bachiller por Salamanca. El estudiar en escuela o universidad no es ninguna distinción para Cervantes, quien siempre prefiere la autoeducación y el aprendizaje de la lectura, de los campesinos y de la naturaleza. Cervantes, creativo con los nombres, da el nombre de Sansón a un hombre pequeño.

Sansón es muy socarrón, y tiene cierta simpatía por el estilo de vida de don Quijote. Arrepentido Sancho, idos los dos en su viaje, Sansón se disfraza como el Caballero de los Espejos.

Sigue a don Quijote y le desafía, con el propósito de vencerle y obligarle a volver al pueblo. Pero en la batalla, don Quijote sale victorioso. Sansón, distraído por su caballo y su lanza, no ofrece resistencia alguna ante un golpe de don Quijote que le deja postrado en el suelo II, Pronto encuentran en el camino a un carro de leones, destinados al jardín de fieras del rey.

Don Quijote, quien naturalmente toma el encuentro como una aventura, obliga al leonero a abrir la jaula y desafía al león macho. El león se revuelve, bosteza, le enseña las partes traseras, y vuelve a echarse.

Esta negativa del león a medirse en un "desafío" don Quijote la interpreta como una victoria, y tal proceder de parte de un león hambriento es inexplicable si no entra la voluntad divina. Admirado de los concertados disparates de don Quijote, les lleva a él y a Sancho a su casa para comer II, Se quedan cuatro días.

Diego, un hombre rico y felizmente casado, es un ejemplo de cómo debería vivir un noble como don Quijote. Es caritativo, devoto, enemigo de la hipocresía y la presunción. Los libros de caballerías no han pasado por sus puertas. Con todo, tiene una vida aburrida y se desinteresa completamente del bien de su país.

Diego tiene un hijo poeta, dos de cuyos raros poemas se leen. Don Quijote absurdamente le declara el mejor poeta del mundo. Don Quijote decide visitar un monumento caballeresco local.

Se trata de la cueva llamada de Montesinos, en La Mancha, el origen de cuyo vínculo con el héroe francés del romancero no se conoce. Éstos, típicos héroes caballerescos encantados, le esperan "luengos siglos ha".

Evidentemente, la fantasía de don Quijote se hace realidad en su sueño. También figura en él Dulcinea encantada y menesterosa II, Él mismo cree que su gustosa visita a la cueva ha durado tres días y tres noches. Pero el lector, a quien Cide Hamete llama prudente y pide juicio II, 24 , tiene los materiales para entender el episodio. Cervantes nos demuestra la subjetividad del tiempo y el placer del sueño.

También vemos que, igual que no se puede convencer al loco de su locura, es igualmente dificultoso que el sujeto distinga entre sueño y vigilia. Hay, en esta primera sección de la Segunda Parte, otras aventuras y discusiones.

En las fiestas de la boda del rico Camacho, el pobre Basilio, a quien don Quijote defiende con éxito, se vale de una estratagema para justamente separar de Camacho a su querida Quiteria II, La enemistad entre dos pueblos se satiriza en el episodio pacifista de los rebuznadores, cuya prolongada contienda no tiene, realmente, un fundamento II, 25 y El titiritero Maese Pedro representa El retablo de la libertad de Melisendra, sacada de romances y crónicas francesas, mentirosos todos ellos.

El efecto de esta falsa historia caballeresca en don Quijote es el mismo que le ocasionaron los libros de caballerías. Reaparece su locura, interrumpe la representación y destruye varios títeres II, Sancho y don Quijote tienen tiempo al principio de la Segunda Parte de conversar de muchos temas. No son pocos, por supuesto, los antecedentes de este choque entre el amor y el derecho, que se remonta al alba no solo de Occidente, sino de la propia civilización humana.

El conflicto entre deseo y prohibición resulta consustancial en ambos: Pienso que uno no siguió al otro, sino que surgieron juntos.

No existe, por así decirlo, el amor libre. De ahí que tengamos la miríada de historias, comenzando por el Génesis, sobre transgresiones cometidas por amantes. El tiempo humano, la historia, nuestro tiempo caído, comienzan con la infracción y en la infracción, y llevan en sí el recuerdo de ésta: Denis de Rougement ha demostrado cómo, en la tradición cortesana de la que es heredero don Quijote, el amor inventa su propio complicado conjunto de prohibiciones.

El amor cortés se alimenta de esas prohibiciones y no puede existir sin sufrirlas. Pero hasta que llegamos a La Celestina, en , la ley era una forma abstracta, trascendental, religiosa o incluso estética de prohibición en la literatura occidental. No tomaba la forma de leyes reales y jueces decididos a castigar a los amantes con sanciones o con el matrimonio. En Cervantes, el amor no es reprimido por Dios sino por la Santa Hermandad, no por los vicarios de Dios, sino por agentes nombrados por el Rey: Las razones de este cambio son históricas.

Cervantes escribió después de la consolidación del primer Estado europeo moderno, que surgió de las políticas de unificación de los Reyes Católicos y de cambios internos que traspasaron el mando de la Corona de lo eminentemente judicial a lo ejecutivo.

Elliott describe así la Santa Hermandad: Como fuerza policial, su tarea era reprimir el bandolerismo y patrullar los caminos y el campo". Pero el sistema penal se fortaleció, codificó y amplió, y la burocracia estatal comenzó no solo a publicar leyes nuevas y viejas, sino también a imprimir y coleccionar miles de documentos relacionados con todo tipo de casos.

Fue de este archivo que surgió la novela picaresca, creando un importante personaje literario y promoviendo el desarrollo de la novela moderna. Típicamente, se llevaban al escenario casos en que soberbios nobles se aprovechaban de mujeres de clase inferior, ejerciendo sus derechos de pernada, sólo para descubrir que las leyes del reino ya no los protegían y que los labriegos podían defenderse.

Hay no pocos relatos de este tipo en la obra de Cervantes, sobre todo en El Quijote. Las guerras de amor son el fuego que mantiene borbollante el crisol donde se fragua la nueva sociedad. Como en La Celestina, el pícaro surge en un medio promiscuo de clase baja. El propio Palomeque es un pícaro jubilado. Se trata de un amor licencioso, que sigue las reglas no escritas del prostíbulo o de la pandilla de delincuentes.

Es la vertiente penal de la relación amor-ley. La otra es la que conduce al matrimonio. Crisóstomo y Marcela, Dorotea y Fernando, Luscinda y Cardenio son todos personajes del Quijote atrapados en complicados aprietos eróticos que conducen al matrimonio. Las dificultades son, en algunos casos, jurídicas, y reflejan disparidades sociales y económicas similares a las del teatro.

En estos casos, las complicaciones siguen siendo jurídicas, pero las diferencias no son sólo de clase social y económica, sino racial y religiosa. El episodio también enfrenta el amor y la ley, aunque esto se ha observado pocas veces o acaso nunca. El capítulo de los galeotes ha sido objeto de mucho comentario, sobre todo la figura de Ginés de Pasamonte, aquel autor picaresco dentro de la ficción que reaparece en la segunda parte como el titiritero maese Pedro es entonces, literalmente, un dramaturgo en pequeña escala.

Mucho se ha hablado también de la disparidad existente entre el sentido de la justicia de don Quijote y el de los representantes de la ley que custodian a los galeotes. Pero el episodio posee una dimensión inexplorada y un personaje menor que si se me perdona ha escapado a la atención. Haciendo caso omiso del consejo de los guardias, pero con la aquiescencia resignada de éstos, don Quijote comienza a interrogar a los prisioneros sobre sus delitos y castigos. Es como una escena de tribunal en la que el caballero desempeña el papel de juez.

También muchas piezas teatrales hacen uso de este recurso, entre ellas el entremés El juez de los divorcios, del propio Cervantes. La escena recuerda también varios episodios del Infierno de Dante, donde el peregrino interroga a los condenados sobre la naturaleza de sus pecados, para comprender las penas que les han sido impuestas.

Don Quijote "oye" unos seis casos, determina que los hombres han sido castigados injusta o excesivamente, y obliga a los guardias a liberarlos con la renuente asistencia de Sancho. Se ha mencionado la ingratitud de los galeotes y el alto sentido del perdón de don Quijote. Para cuando Cervantes escribió sobre un patético caballero que sale a preservar la justicia por medio del valor caballeresco y audaces proezas, la mayoría de sus lectores habrían identificado la justicia con el mundo de abogados, jueces y otros "hombres de la ley".

En este mundo legalista, la figura de don Quijote no es tanto una broma como un anacronismo. Representaba una era mítica en que la justicia era posible sin ayuda de abogados y un montón de expedientes jurídicos, pero en el laberinto de las cortes de Castilla no había cabida para un caballero andante entrado en años.

Era éste un grave "caso de corte", pues habían cometido un delito contra la Corona al liberar a hombres condenados por los tribunales del Rey, a cuyos representantes habían forzado y lesionado en el proceso. El guardia que le explica a don Quijote quiénes son los prisioneros se refiere a ellos como "gente de Su Majestad" p. Se trata de delitos graves, empeorados por el hecho de haber sido cometidos en despoblado, a campo traviesa, lejos de las ciudades y del control de la ley.

Prisionero del amor, don Quijote se dirige al monte para hacerse digno de Dulcinea siguiendo modelos caballerescos. Esta es la historia general dentro de la cual se encuentra la que me propongo analizar. Hay un galeote al que no se ha prestado atención, pero que a mi entender es de importancia primordial para comprender las fuerzas entrecruzadas del amor y el derecho en el Quijote.

El prisionero es lo inenarrable, lo inexpresable y, de hecho, la suya constituye una historia virtual de la que apenas tenemos una visión fugaz en el Quijote. Es una historia sobre la historia que no puede contarse, por decirlo así. El galeote en cuestión es un tipo de Don Juan, un seductor en serie, atrapado y sentenciado no por la ley divina, como el de Tirso de Molina, sino por las leyes del reino.

En un momento dado, tiene relaciones con cuatro mujeres al mismo tiempo. He aquí la escena: De hecho, la escena de Cervantes sigue de cerca cambios ocurridos en el derecho penal español en la segunda mitad del siglo XVI. Felipe II, en en nombre de su padre, y en en el suyo propio como rey, conmutó para los ladrones el castigo de azote por una temporada en las galeras. El cambio no se debió a un aumento del delito de robo, sino a la necesidad de proveer de galeotes a la marina, en vísperas de la Armada Invencible de Permítaseme refugiarme en la relativa seguridad de la filología.

Hay en este texto cuatro palabras que merecen comentario: Interpreto "declarar" como término jurídico, con el significado de deponer. El Diccionario de Autoridades explica: Vale también en lo forense, deponer, testificar, decir debajo de juramento el reo, testigo o perito en causa criminal o pleito civil". Manifestar lo que de suyo estaba oculto, obscuro y no entendido La palabra conserva hoy ambos significados, pero favorece el jurídico. En la primera edición del Quijote no hay "diablo" capaz de entender la genealogía, pero en otras posteriores Cervantes lo cambió por "sumista".

Esto inclina el caso en la dirección de una posible disputa sobre derechos hereditarios que, por supuesto, se rigen por las leyes del derecho testamentario en vez de caer bajo la jurisdicción de las penales. Covarrubias define con precisión "parentela" como "los parientes de un linaje", que también tiene una resonancia legalista.

Lo que indica el prisionero es que nadie, ni siquiera él con su superior dominio del idioma y destrezas jurídicas, sería capaz de redactar un documento en que se estableciese la legitimidad y se fijara un legado, un patrimonio: Esta confusión genealógica sería el peor delito del prisionero, que él expresa con un término jurídico: Pero la alusión a la progenie enmarañada puede también ser una forma sutil de defensa, pues si la causa fueran la herencia y los patrimonios, sus fechorías constituirían un caso civil y no criminal, como ya se dijo.

Podemos observar que el texto y el subtexto de lo que dice revelan la formación jurídica del prisionero. Existen también pruebas históricas que indican que "estudiante" significa aquí estudiante de derecho. Este joven era buen latinista y buen retórico: De modo que también me inclino a creer que el prisionero es un estudiante de derecho debido a su comportamiento libertino.

Obsérvese su insolencia y la ligereza con que se refiere a sus acciones y, sobre todo, que es él quien ataca a don Quijote cuando el caballero es derribado por las piedras que sus compañeros le lanzan: Nuestro prisionero del sexo es sin dudas un "burlador".

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El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Aparecen fingidos historiadores y cronistas. También hay una camisa inédita de mujer bordada en negro y muy bien conservada. Es por entero amoral, se interesa sólo en la satisfacción de sus deseos y desdeña la ley y la costumbre. Aquí Cervantes hubiera dicho el verdadero nombre; mas ya sabemos qué respetos se lo prohibían. La primitiva "Primera Parte" los primeros ocho capítulos se acaba repentinamente, permaneciendo don Quijote y prostitutas en lima prostitutas en perales del rio vizcaíno con las espadas en alto, preparados para descargar tremendos golpes.

En consecuencia queda en bastante una zona gris de unregulated pero tolerado semi- legality. Los instrumentos claves por orden de importancia son el Código Penal Código penal y la ley de Inmigración o Ley de Extranjeros Ley de Extranjería de España del De todos los países estudiados, sólo Italia tuvo una proporción de trabajadores emigrantes en nivel comparable.

El 30 de noviembre de , una mujer de Paraguay, 34 años, fue arrestada en Cuenca, trabajando en un burdel con su hija. Una manifestación se realizó para noviembre 6, en Madrid, y se emitió un comunicado sobre sus demandas. Goya — frecuentemente comentó sobre la prostitución en la alta sociedad española de la época, satirizando el papel de la iglesia, que actuaba en beneficio propios.

En literatura, Cervantes habla de la prostitución en Don Quijote , y el tema se encuentra por todas partes en la literatura española de los siglos XIX y XX.

Rius, de moral distraída Comanegra, Barcelona De Wikipedia, la enciclopedia libre. Consultado el 5 de diciembre de Archivado desde el original el 16 de octubre de Esto inclina el caso en la dirección de una posible disputa sobre derechos hereditarios que, por supuesto, se rigen por las leyes del derecho testamentario en vez de caer bajo la jurisdicción de las penales.

Covarrubias define con precisión "parentela" como "los parientes de un linaje", que también tiene una resonancia legalista. Lo que indica el prisionero es que nadie, ni siquiera él con su superior dominio del idioma y destrezas jurídicas, sería capaz de redactar un documento en que se estableciese la legitimidad y se fijara un legado, un patrimonio: Esta confusión genealógica sería el peor delito del prisionero, que él expresa con un término jurídico: Pero la alusión a la progenie enmarañada puede también ser una forma sutil de defensa, pues si la causa fueran la herencia y los patrimonios, sus fechorías constituirían un caso civil y no criminal, como ya se dijo.

Podemos observar que el texto y el subtexto de lo que dice revelan la formación jurídica del prisionero. Existen también pruebas históricas que indican que "estudiante" significa aquí estudiante de derecho. Este joven era buen latinista y buen retórico: De modo que también me inclino a creer que el prisionero es un estudiante de derecho debido a su comportamiento libertino. Obsérvese su insolencia y la ligereza con que se refiere a sus acciones y, sobre todo, que es él quien ataca a don Quijote cuando el caballero es derribado por las piedras que sus compañeros le lanzan: Nuestro prisionero del sexo es sin dudas un "burlador".

Pudiera muy bien ser así, pero la palabra, incluso en ese contexto especializado, debe haber conservado parte de su significado ordinario engañar ; de no ser así, dudo que Tirso la hubiera usado en su título.

Se trata de una forma de estupro, o violación, y era condenada por el derecho español con diversos grados de severidad. Pero obsérvese que el prisionero ha evitado la forma transitiva del verbo. No dice "burlado a", engañado a alguien, sino "burlado con". Ha convertido sus acciones en sexo consensual con dos hermanas que eran primas hermanas suyas y con otras dos que no lo eran, insinuando la complicidad de estas en el menage à trois , o, en este caso, menage à cinq.

Esto lo aparta de Don Juan, quien prefería las conquistas fugaces de una sola noche y no engendraba hijos. Pero no debe dejarse pasar inadvertida la sutileza de la caracterización de su delito por este abogado en ciernes. No es que burlara con sus primas hermanas, sino que lo había hecho "demasiadamente".

Obsérvese el adverbio que emplea para calificar sus acciones: Salvo que la forma normal en español, entonces y ahora, es "demasiado", aunque el Diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge "demasiadamente", uso poco usual de dar énfasis al adverbio. De modo que no es la fechoría en sí, sino su repetición imprudente, excesiva, la que le trajo problemas al prisionero.

No hay mención, por supuesto, del incesto, porque, como caso de fornicación simple, la ley favorecía al prisionero. Sostener relaciones sexuales con estas cuatro mujeres no era un delito grave en aquel tiempo, suponiendo, como se nos permite suponer, que eran solteras, al igual que el prisionero, y que estaban dispuestas a ello. De modo que el prisionero afirma haber cometido fornicación simple consensual con cuatro mujeres, de la cual surgieron descendientes cuyos lazos familiares resultaban difíciles de establecer.

De modo que tenemos a un posible estudiante de derecho que ha preñado a dos primas hermanas y a otras dos hermanas, y producido una complicada progenie. Pero, mientras don Juan se refiere a la muerte y la condena eterna, el prisionero habla de la vida terrena y del castigo por las instituciones penales.

No nos dejamos engañar por este embaucador dotado de tanta retórica y encanto: Técnicamente, el incesto significaba sostener relaciones sexuales con un pariente con el que sería ilegal casarse, lo que se extendía a los primos, aunque existía la posibilidad de obtener dispensas de la Iglesia.

A pesar de su elaborado floreo retórico, no hay dudas de que, como él mismo admite, el prisionero es culpable y el castigo es conforme al delito.

Cervantes, como es usual, no se detiene demasiado en este aspecto teológico, pero la sugerencia es clara. Éste, hemos podido observar, hace honor a la descripción del guardia; se comporta con gallardía y demuestra ser un gran hablador. Se comporta muy dueño de sí mismo, y se dirige a don Quijote con insolencia, aunque las diferencias de clase resultan claras, pues lo llama "Señor caballero".

Dados sus antecedentes como seductor de muchas mujeres, debe ser también apuesto y atractivo. Es impenitente, desenfadado y tiene confianza en su futuro. Hay algo en él de narcisismo, a juzgar por su comportamiento: Creo que su narcisismo constituye una clave de su lado oscuro y de lo que él significa en la economía del amor y el derecho en el Quijote. Es aquí cuando el incesto revela dimensiones imprevistas.

Comporta el incesto un elemento narcisista, en el sentido en que entraña un deseo por otro que es, en parte, uno mismo; el yo que desea procura perpetuarse con un mínimo de diferencia. El otro es una imagen del propio ser, como lo son sus resultados: Hay también en el incesto un toque de autoconocimiento perverso, si nos referimos al conocimiento en un amplio sentido bíblico.

Es una circunvolución narrativa que conduce a su propia aniquilación. Sin ésta, se desintegraría el proceso de reproducción dentro de un orden social y el ser humano regresaría al caos de la naturaleza. Sin ese no inicial, sin esa primera ley, la civilización dejaría de existir.

Ésa es la tragedia de Edipo. Tras haber sido educado para hacer la ley inteligible, legible en un sentido lato, el prisionero se ha burlado de ella actuando de un modo que hace resistencia a la escritura y la lectura. El hecho de que cuando lo veamos por primera vez esté encadenado demuestra que los custodios de la sociedad son conscientes del peligro que este individuo representa. Es esta una historia que nunca llegamos a leer, pero a la que el prisionero ha dado su sello de aprobación, para entonces proceder a ofrecer su propia versión.

Es una historia ilegible debido a que, en su horror, excede los límites de lo representable y, como el narcisismo, es una narración que se pliega sobre sí misma, por lo que permanece en la bolsa del guardia. Estos son los que recogen el botín, los que se ciñen la corona del triunfo, y a Sancho se lo papan duelos. Allí, como es notorio, quedó manco, a pesar de lo cual no ascendió en la milicia ni obtuvo otra recompensa. Bien pudo entonces reflexionar sobre la ingratitud de los reyes, y comparar los ejércitos con rebaños de ovejas.

También él fue sacrificado por la rapacidad de los pastores. La importancia de esta aventura se da a entender diciendo: Divide a los luchadores en dos ejércitos: Con ellos forma también Turquía, a la derecha mano, o sea al Este de los mapas, hacia Oriente.

También se dice que es pagano. El combate de Lepanto, resolviendo en favor nuestro la contienda, preservó a Occidente del gran retroceso histórico que hubiera ocasionado la invasión oriental. Sabidísimo es que el ejército cristiano se componía de tropas españolas, italianas y pontificias: Aludiendo a la de Portugal, dícese que la dama del pueblo español es la sin par Miulina, hija del duque Alfeñiquén de Algarbe: Las armas blancas son las doctrinas de paz, recogidas en el Calvario y puestas al servicio de la espada.

Es señor de las baronías de Utrique, porque manda en lo temporal y en lo espiritual, en lo uno y en lo otro utroque. Con decir que es francés el personaje, se complica a Francia en la aventura de una manera indirecta, conforme con la actitud guardada por aquella católica nación en el glorioso hecho de armas mencionado: Junto a estas figuras marcha Alemania, que a pesar de la herejía estaba en paz con nosotros, y en relaciones de amistad con la dinastía reinante, por parentesco: La indecisión e inestabilidad de sus límites, y el intrincado cruzamiento de sus linajes, tienen ciertamente semejanza con las esparragueras, de troncos y ramas confusos.

De aquí la divisa de Espartafilardo, Rastrea mi suerte. No se arrepentía Cervantes de haber derramado su sangre en defensa de la patria y en pro del cristianismo: Por esto son los soldados manadas de ovejas que van al sacrificio. Tan denigrante transformación se debe a los enemigos del ideal: Luego, cuando los soldados vuelven a sus hogares, recobran su ser de hombres: El triunfo de Lepanto se debió, en concepto de la cristiandad, a la Virgen Entonces echan de menos su hacienda, usurpada por el despotismo, y ven que no tienen qué comer, ni con qué curarse: Así termina el estudio crítico de la guerra.

Peleando en bien de sus mismos opresores, los pueblos se destrozan, unos contra otros. Tal le aconteció al ínclito Cervantes: Todos los males históricos que van enumerados provienen de la alianza de los héroes y la monarquía.

Debemos advertir que Don Quijote, contra la afirmación de Sancho, no juré quitar el yelmo de Mambrino, sino vengarse del hijo de Vizcaya, representante de la monarquía absoluta: Esto se enlaza con la aventura de los yangüeses: No es sólo culpa de los héroes, sino también del pueblo: Por lo mismo deben procurar el remedio juntos: La aventura que sigue pertenece al mismo orden de las ya examinadas; pues se combate en ella la mentira religiosa desde otro punto de vista Este concepto de la muerte es verdaderamente materialista y ateo, porque niega la infinita misericordia de Dios.

El catolicismo no le recuerda al hombre que tiene un alma inmortal: No se arroba contemplando cómo vuelve el ser al centro de la felicidad eterna: Todo ello se copia muy fielmente en esta aventura.

Después, hablando concretamente de los encamisados, exclama: Por otra parte, Don Quijote dice que los clérigos le parecen cosa mala y del otro mundo. La noche obscura, el lugar desierto y espantable; los de la comitiva vestidos, ya de blanco, ya de negro, con luengas ropas; las luces misteriosas que recuerdan la conmemoración de los difuntos; la voz baja y compasiva del rezo; la litera enlutada; el cuerpo muerto; la fórmula misma que usa Don Quijote: Y el terror de Don Quijote y Sancho, muestra bien que se trata de la muerte: Doce son los religiosos que acompañan al cuerpo muerto, para mayor confirmación de que es el apostolado, o la Iglesia, quien presenta a la muerte en una forma tan terrorífica.

El héroe desea conocer el misterio que encierra el sepulcro, y los sacerdotes se niegan a satisfacer esta ansiedad tan legítima y tan propia del alma humana. Y los acomete aun sabiendo que son sacerdotes: La invención del infierno es la que ha traído a tal término a la Iglesia, los diablos.

Varias veces en el Quijote se califica de demonios a los clérigos, como ahora: Nada hay en esta descripción, desde el punto, de vista ortodoxo, que justifique la consecuencia sacada por Don Quijote: Antes había dicho el bachiller a nuestro héroe, que si le mataba cometería un gran sacrilegio, a pesar de lo cual, como ya se ha notado, le amenaza Don Quijote. Luego añade Alonso López: Para evitar Cervantes la censura y persecución de la Iglesia, emplea sus mismos procedimientos y se ríe de ellos impunemente.

Este viaje del Cid a Roma y el acto que se describe con rasgos tan enérgicos, son legendarios; sólo han existido en la imaginación del pueblo español. De todas maneras, ese Cid es el tipo de nuestra raza indomable, que se mide con el rey y desafía al Papa si conoce que atentan contra su dignidad. La Triste Figura casi significa lo mismo, sin tanto peligro para el autor: Quisiera el sabio profundizar el misterio, escrutar el fondo del coche, a ver si lo que allí se encierra son huesos o no ; pero se opone la superstición del pueblo.

Tal es el fondo de la alegoría de los batanes. El agua parece que se despeña de algunos grandes y levantados riscos; y al decir de Don Quijote, se despeña y derrumba desde los altos montes de la luna. Por tanto, con aquella frase indica Saavedra que el agua, esperanza y alegría de Sancho y Don Quijote, es una corriente de ideas y sentimientos religiosos que baja del cielo a refrigerar las almas.

Aquí se pinta la prolongación del tormento. Quiere realizar esta aspiración, penetrar en los limbos de la muerte, para dar la libertad moral al pueblo, rasgando las sombras que encubren la vida futura.

En aquella época la trompeta celeste llamaba a juicio a la humanidad y estaba la media noche marcada en la línea del brazo izquierdo, en el siniestro régimen de la violencia Estos dos terribles engañadores inspiran a Sancho cuando intenta disuadir a su caudillo: Y aunque faltase mucho estaba resuelto a no dilatar la aventura. En consecuencia pide al pueblo estímulo en vez de oposición: Esta enérgica afirmación, que solo puede explicarse literariamente como desvarío de un loco, tiene gran propiedad en lo interno del poema: Empero Sancho le detiene al fin trabando a Rocinante; y Saavedra, conociendo que aquello viene de otra parte que de la industria del pueblo pues era culpa de sus opresores , espera a que ría el alba , aunque él llore lo que el suspirado día de redención tardare en venir.

El personaje principal de esta conseja es un pastor cabrerizo, un héroe de la estirpe del Cid, que guía almas condenadas, o rebeldes al dogma. Este personaje estuvo en otro tiempo enamorado de la Iglesia 44 ; pero al conocer su infidelidad y corrupción, aborreciola tanto como antes la había querido. De este modo llega al río Guadiana, donde hay un barquero que pasa a los condenados.

Las almas condenadas son infinitas, porque son muchos los llamados y pocos los escogidos. Después de haber andado mucho tiempo entre sombras, salen a la luz de otro siglo, y ven cómo desciende la idea en raudales desde la altura sobre las ruinas de lo pasado, donde todavía sigue el estruendo que tanto espanto diera a los hombres.

Sancho, tan medroso antes, se mofa del aparato desplegado por su caudillo en el comienzo de la aventura, y Don Quijote le corrige con el lanzón, diciendo: Tal advertencia dirige Cervantes a los que tengan en poco sus hazañas porque los enemigos con quienes peleó hayan dejado de ser temibles.

Este es el correctivo que impone a Sancho con la pluma o lanzón. Vuelven los personajes al camino del día anterior, esto es, a la época de Cervantes: Sancho teme que sea igual a la pasada, y el héroe le dice: Aquí no se pelea contra el diablo, se pelea contra el hombre; no se trata del infierno, sino de la tierra.

Pero siendo entonces de derecho divino la monarquía, y estando reyes y sacerdotes unidos para tiranizar al pueblo, alguna relación, y no pequeña, había entre las dos aventuras. Por lo cual insiste Sancho diciendo: Don Quijote arrebata el símbolo del poder real al pueblo defensor de la monarquía absoluta. Al héroe le parece caballero, por la dignidad que ostenta; pero va montado en un asno, como Sancho Panza: El oficio de este hombre, aunque a primera vista parezca lo contrario, tiene analogía con la acción perniciosa de los reyes, que sangran a la humanidad y la rapan o tonsuran La corona es aquí una bacía.

El héroe dice que es un yelmo encantado , un arma prodigiosa, aludiendo a su verdadera y alta significación; pero este yelmo, este símbolo de la autoridad universal, es una bacía , en la vacía cabeza de los reyes. Exacta es la reflexión de Don Quijote: Gran talento se necesita, ciertamente, para ser un primer monarca: He aquí a los reyes que trafican con la sangre y el oro de sus vasallos. Y así han sido casi todos; pocos conocieron el valor de su destino; casi ninguno ha llevado corona, sino bacía.

El símbolo del poder, tal como lo dejan los monarcas, no encaja en la generosa cabaza del héroe; pero él conoce su verdadero valor, y determina aderezarlo de manera que no le aventaje ni le llegue la celada hecha por Vulcano.

Esta es la transformación de la monarquía en gobierno popular. Sancho recuerda en este capítulo muy oportunamente pues se trata de los tiranos , el benditísimo brebaje y el manteamiento; y Don Quijote le recomienda el olvido de las injurias pasadas, como indicando que después del triunfo material solamente deben ocuparse en instaurar el derecho. El vulgo quiere cambiar su condición plebeya por la condición real; mas el héroe no se lo permite: Así, ambos personajes sacan el provecho que pueden y deben de la monarquía y el catolicismo sin contaminarse con ellos: Teniendo ya la llave del poder, caminan sin cólera ni tristeza los dos heroicos personajes, a la ventura, y vuelven al camino real llevados de su condición, discurriendo acerca de su futura suerte; tratan de la monarquía universal, o gobierno del mundo.

Sancho opina que deben ponerse al servicio de un gran emperador, y contesta Don Quijote: Cervantes no ignoraba que la sociedad había de escalar el solio a fuerza de tiempo y heroísmo. Muere la monarquía, triunfa el ideal, gobierna el sabio, y el pueblo ve realizada su esperanza. Así, la aparente inconsecuencia de los personajes, se deshace en el fondo.

El héroe se casa con Dulcinea, y Sancho alcanza su codiciada ínsula. Tiempo había en la época de Cervantes de ver qué rey se hallaba en guerra y con hija hermosa, porque aun los héroes tenían que cobrar fama para llegar a este punto. Y se burla de este inconveniente diciendo: La casa real de Macedonia principia como todo lo humano, miseramente, y apenas se ensancha e ilumina con sus dos soles Filipo y Alejandro, se oscurece y desmorona en manos de los generales.

Muchos califatos ve levantarse el desierto que luego recogen sus abrasadas arenas. Una vez el derecho divino va mendigando por Corinto con Dionisio de Siracusa; otra le arrastran por las calles con un emperador romano; otra perece en la guillotina con Luis XVI. Después del proceso de la Historia no pueden los monarcas invocar aquel derecho, ni tampoco el humano; y así lo han comprendido, aceptando el insignificante papel de reyes constitucionales que el pueblo les tolera en el reparto de los poderes, mientras las muchedumbres van socavando los tronos para fundar su derecho.

Muchas revoluciones ha costado esta ventura, y, como prevía Cervantes, el pueblo ha tenido que estar a diente en el largo período de las turbulencias; pero nadie le ha podido quitar la esperanza, compañera inseparable de la fe que da el triunfo. Sancho lo tiene por seguro, siempre que su caudillo cambie la forma de gobierno Don Quijote da libertad a muchos desdichados; en el texto se manifiesta la causa de su desdicha diciendo que son forzados del rey. Verdad es que destruye la especie una negativa de Sancho Panza: La afirmación rotunda hubiérase considerado como delito de lesa majestad.

Dos cosas se censuran principalmente en este capítulo: Dice Don Quijote acerca de la primera proposición: No es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres. Esclavitud en Egipto y el Asia Antigua, donde nacen las religiones; esclavitud en Grecia, centro maravilloso de las artes; esclavitud en Roma fuente del derecho; esclavitud en América bajo el símbolo de la redención cristiana Pero no necesitamos justificar esta honrosa actitud de Saavedra; también él fue esclavo.

Lo que no hicieron las religiones en su apogeo, lo ha hecho la revolución: Y lo mismo decimos de la pena de galeras, cuyos tormentos pudo apreciar de cerca Cervantes. Se comprende que abogara por la extinción de este castigo un alma tan compasiva como la del cautivo de Argel.

El cuerpo brincaba a la violencia de los golpes, la carne se desgarraba, y la espalda quedaba convertida en una llaga, que lavaban con sal y vinagre. Por dicha, también las galeras han vuelto a la nada; mas no podemos decir lo mismo del castigo penal. Una vez en el presidio se tira el delincuente en un petate, y allí se pervierte si es bueno, se endurece si es malo, pero no se le corrige, porque el penado no es ya digno de estudio ni menos de compasión, sino una fruta, tal vez fruta envenenada, que exprimen desde el ranchero hasta el jefe del penal.

Nada queremos decir del novísimo sistema de aislamiento inhumano y feroz, que hace de cada presidio una necrópolis con sus nichos y quietud pestilente. Llevar allí los penados sería devolver a la sociedad el bien perdido y redimirlos a ellos de las prisiones y el crimen.

Luego podrían tornar regenerados con la cadena al cuello para depositarla rota a los pies de Dulcinea, conforme al deseo que se advierte en las palabras de Cervantes. El héroe no se limita a censurar las transitorias imperfecciones sociales, va también contra las que son anejas a la mísera condición humana, con lo cual sube a mayores alturas el discurso. Los galeotes encarnan el vicio en todas sus formas y componen una cadena o serpiente del mal, cuya cabeza es el despotismo religioso.

Él contesta por todos al héroe, reasumiendo la ingratitud general; él ahuyenta a los guardias; por indicación suya apedrean los miserables a su libertador; y él despoja al pueblo que le había ayudado a romper sus cadenas. Al pronto, choca verle bajo la férula del poder civil; pero esto ha sucedido algunas veces en la historia. Refléjase aquí una de esas disensiones frecuentes entre reyes y pontífices, en que, con menoscabo de entrambas partes, salían a relucir sus concupiscencias y traiciones.

Esto indican las misteriosas palabras de Ginés, dirigidas al cuadrillero. Basta; que podría ser que saliesen a la colada las manchas que se hicieron en la venta Nótese también que Pasamonte habla al cuadrillero como de igual a igual, y, sobre todo, que lleva una cadena llamada guarda amigo.

Duélese el héroe de la ingratitud que le muestran los recién libertados, y promete escarmentar desde allí para adelante. Sancho es el instinto y Don Quijote es el alma. El instinto dice por boca de Sancho al autor del Quijote , que no se exponga a la crucifixión redimiendo a ingratos; y si los redime, que huya de los poderes coercitivos Manifiesta al pueblo Cervantes, que en manera alguna calló por miedo a los poderosos, sino en bien del pueblo mismo: A continuación se trata del hurto del asno, pesadilla de críticos, por las contradicciones que se observan en el Quijote sobre este asunto.

En efecto, Ginés hurta el asno a Sancho Panza, y en el mismo capítulo se dice que iba encima de él.

En la primera y segunda edición se comete el error hasta tres veces; en la tercera lo corrigió Cervantes una vez sola. La misma contradicción se observa en otros capítulos. Así, Sancho, a poco de hurtarle el rucio se mantiene del despojo clerical. Con arte tan exquisito imitan al pobre animal estos regidores del pueblo, que ambos se creen asnos y vienen a encontrarse engañados por sus rebuznos En el capítulo XIX Cervantes ve que el infierno es una ficción. A este lugar, a las entrañas de Sierra Morena , o Sierra Negra , lleva el autor a los excomulgados personajes Alégrase Cervantes de haber llegado aquí, porque este le parece campo digno de sus hazañas, y recuerda los maravillosos acontecimientos que en semejantes soledades les sucedieron a nuestros heroicos antecesores , que pelearon malditos de las tiranías en defensa de la libertad.

Encuéntrase el héroe estas cosas y se las da al pueblo fiel hasta que hallen a su legítimo dueño; pero Sancho no restituye el tesoro, porque antes se lo habían usurpado al pueblo los caballeros feudales. Viendo el pueblo las ventajas que proporcionan los estudios históricos, aficiónase a esta clase de investigación, y da por bien empleados todos los males sufridos, hasta las bendiciones de las estacas ; frase muy conforme con la significación del capítulo XV.

También hallan en la maleta un libro de memorias, ricamente guarnecido; lo cual quiere decir, sin duda, que Cervantes se acordaba muy bien de estos sucesos históricos. Cardenio no sabe si la caída del feudalismo se debe a la monarquía o a designios de la Providencia, y prevé la ruina total de la aristocracia, porque no puede hallar el remedio quien desconoce la enfermedad que le consume.

Ya se ve que Don Quijote y Cardenio pertenecen a la aristocracia; pero siguen distinto rumbo. La condición social del primero es flaca, la del segundo estéril. A Don Quijote le infunden tristeza los males de la humanidad, y a Cardenio le llenan de furor los suyos propios.

Uno es el Caballero de la Triste Figura y otro el Roto de la mala figura Era esta una especie de locura, cuyos raptos alternaban con la cortesía proverbial de la nobleza española. Todas sus quejas se dirigen contra Fernando, nombre del Rey Católico, muy oportunamente traído a cuento por haber en sus días muerto el feudalismo. No sólo Cardenio, sino muchos historiadores, han motejado en esta guisa a Fernando el Católico.

Con todo lo dicho, Don Quijote y Cardenio tienen muchos puntos de semejanza. La carta que halla Don Quijote en el libro de memorias expresa la infelicidad de todos los que sufren desdenes de la patria. Aquí aparecen identificados Saavedra y el Roto, porque su situación era parecida, socialmente considerada. La epístola es así: Lo que levantó tu hermosura han derribado tus obras: Cervantes, desengañado de la patria, se refugia en el Quijote para desahogar su pena.

España desdeñó a los sabios por ensalzar a los reyes. Amó a una patria hermosa, entrevista en sueños; pero la realidad deshizo su esperanza. Entonces Cardenio, el Roto de la Mala Figura, el Caballero de la Sierra, o del Bosque pues de todas estas maneras le llama el autor para indicar que representa una clase , estaría a la altura de Don Quijote.

Pero, históricamente considerado, el Roto es noble sólo por sus timbres, y el Caballero de la Triste Figura lo es también por condición natural: La aristocracia deja sin contestación los levantados ofrecimientos de Don Quijote y pide de comer al pueblo: A Don Quijote le traen al infierno sus virtudes, y a Cardenio sus pecados. A este propósito recuerda Cervantes el cuento de las cabras.

La historia de Cardenio es una síntesis de la lucha habida entre la aristocracia y el rey. El pueblo trabajaba; la aristocracia y el rey vivían del expolio: Con el nombre de Cardenio se expresa esto mismo: La aristocracia y el rey perseguían el mismo ideal, querían la posesión de Luscinda, que es la paz: Lucs inda , la estrella de Oriente, nuncio de redención. La quieren exclusivamente para sí, ambicionan su paz, el triunfo de su fuerza.

La aristocracia conoce y ama al ideal antes que el rey, porque, con ella, el poder absoluto desciende hasta el pueblo. La autoridad, que antes residía en un solo hombre, se divide y subdivide al nacimiento de la aristocracia: El trono, combatiendo a la aristocracia, no puede oprimir sosegadamente al pueblo, y poco a poco se va quebrantando su fuerza; a los nobles les sucede lo mismo.

Estos pierden la autoridad antes que el rey; pero a la postre, ambas instituciones tienen que rendirse a la soberanía de la nación. Aquí se sobrepone la literatura al simbolismo. Cardenio refiere las vicisitudes porque pasó la aristocracia.

Fernando , dejando para otro lugar el mayor, que es el religioso.

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En Don Quijote vemos también que las mujeres no tienen que quedarse en casa. Las acciones de don Quijote eliminan el final prescrito en legalizacion prostitución prostitutas la carlota sentencia: Publica el Viaje del Parnasoun poema de crítica literaria. Resultado de la venalidad de la aristocracia, nobleza y realeza es que su país, tan rico, iba a la ruina. Tiempo había en la época de Cervantes de ver qué rey se hallaba en guerra y con hija hermosa, porque aun los héroes tenían que cobrar fama para llegar a este punto. La obra que Francisco de Robles publicó en tuvo un éxito que le sorprendió tanto como al autor. En verdad, no hay cuidado que los reyes se hagan caballeros andantes. La carta que halla Don Quijote en el libro de memorias expresa la infelicidad de todos los que sufren desdenes de la patria. No es que burlara con sus primas hermanas, sino que lo había hecho "demasiadamente". Por una ladera se iba al trono y por otra a la sede, y así, la sociedad tropezaba con el sacerdote y el rey, como Sancho. Aquí vemos al inhumano Felipe II. Pero en la batalla, don Delito sinonimos prostitutas a domicilio vigo sale victorioso. Otra de las piezas inéditas es el traje de la Virgen del Patrocinio de El Escorial, que fue donado por Felipe IV y que representa muy bien el cambio de moda que se produce en pleno barroco y que transforma la silueta apuntada ya en los retratos velazqueños. Su mano destrozada era muy visible y sin duda objeto de constantes comentarios y explicaciones.